LA CASA DE LA GOBERNAORA Carlos E. Martos Sánchez
LA CASA DE LA GOBERNAORA Carlos E. Martos Sánchez

ALBOREA

HOY 8 DE OCTUBRE DE 2017

HOY EDITAMOS EL SEGUNDO CAPÍTULO DE "ALBOREA"

 

II

 

Arribó al puerto de Cádiz una mañana de principios de marzo. Era domingo y soplaba un más que moderado viento de levante que entorpeció las tareas de atraque. Las campanas de la catedral tañían con fuerza y desde la cubierta del barco se podía respirar un aire fresco y festivo. Ardía en deseos de abandonar aquella nave, que había sido su improvisado hogar las últimas semanas, y plantar sus pies en tierra firme. Mientras esperaba la orden de desembarco, aprovechó para despedirse de algunos pasajeros que había conocido someramente durante la travesía, así como de algunos miembros de la tripulación. La maniobra de atraque había concluido y una larga pasarela unía el buque con la dársena del muelle. Por fin llegó la deseada orden y los primeros pasajeros comenzaron a descender. El bullicio que se adueñaba de las personas de los aledaños del barco y de las que aguardaban expectantes en tierra, los primeros abrazos entre familiares y amigos que no se veían en muchos años… Todo le hizo recordar que a él nadie vendría a recibirle.

Descendió ligero y una placentera sensación recorrió su cuerpo al pisar el puerto. Era temprano, y su única preocupación era encontrar un medio de transporte que le llevase a Sevilla. Se situó en un aparte esperando que descendieran su equipaje. Absorto en estos pensamientos, alguien le interpeló por la espalda.

¾¿Es usted Gabriel Mexía?

Se giró sorprendido y comprobó que la persona que le hablaba era un capitán del ejército. Un hombre de unos treinta años, al que por supuesto no conocía.

¾En efecto, soy yo. ¿Quién lo pregunta? ¾dijo queriendo adoptar el mismo tono que su interlocutor.

Una amplia sonrisa iluminó el rostro del capitán.

¾Vengo de parte de don Fabián González. Soy su yerno Alejandro.

Ahora era él quien sonreía. Sus presagios se habían disipado y, sin saber cómo, se vio fundido en un entrañable abrazo con el desconocido.

¾¡El marido de Carmencita! ¾dijo atendiendo más a las recomendaciones de tía Maggie que a sus propios recuerdos.

¾En efecto.

¾¡Oh, perdone, capitán! No quisiera…

El capitán soltó una sonora carcajada. Parecía un tipo simpático y cordial.

¾No tienes de qué preocuparte, Gabriel. Tengo la agradable misión, no solo de darte la bienvenida a tu patria, sino de acompañarte a Jerez, donde te esperan ansiosos.

¾Se lo agradezco, Alejandro. Precisamente había pensado todo lo contrario, al ver a mis compañeros de viaje descender la pasarela y reencontrarse con sus seres queridos.

¾Aquí se te espera con mucho cariño desde que supimos por tus tíos que vendrías a estudiar a Sevilla.

¾Me siento muy honrado, capitán. Pero dígame ¿cómo están don Fabián y doña Beatriz?

¾Están muy bien. Don Fabián con sus negocios, ¡ya sabes! Y doña Beatriz disfrutando de sus nietos, pues Carmen y yo tenemos una parejita que hace las delicias de toda la familia.

¾Tendré mucho gusto en conocerlos.

¾Pues eso será muy pronto, puesto que te vas a alojar en nuestra casa… ¾tras un breve silencio, añadió¾. ¿O debo decir en la tuya? Pues como sabes la casa donde vivimos es la de tu tía Maggie, donde viviste tu infancia.

Las palabras de Alejandro removieron en Gabriel un sinfín de recuerdos que permanecían en el fondo de su mente, provocándole una inmensa alegría. Iba a volver a la casa de su niñez, donde había crecido, de donde partió con apenas diez años aquella mañana del día de san Juan que ahora aparecía tan fresco en su memoria. ¿Seguiría Martina al servicio de la casa? Era para él un miembro más de su pequeña familia, como una hermana mayor.

«Cómo me gustaría darle un abrazo», pensó.

Los marineros habían bajado los equipajes a tierra y los iban apilando en la dársena. Pronto localizó entre ellos los dos baúles que guardaban todas sus pertenecías. Eran nuevos, de piel de vaca y buen tamaño. Se los había regalado el tío Manuel días antes de emprender el viaje.

¾¡Bonitos baúles! ¾dijo Alejandro.

¾Gracias, sí que lo son. Los estreno en este viaje. Son un regalo de mis tíos.

¾Se nota que en la Argentina saben trabajar el cuero como es debido.

¾Sin duda ¾asintió Gabriel¾. Allí es una de las principales industrias en la actualidad.

El carruaje que había conducido al capitán se colocó junto a ellos. Subieron los dos bultos a la parte superior. Una vez que el cochero los hubo asegurado, se acomodó en el habitáculo y Alejandro dio la orden de partir.

Atrás dejaron el puerto y, al atravesar Puerta Tierra, también la ciudad de Cádiz. Mientras recorrían el istmo que los unía con la isla de León, pudo comprobar que todo aquello le era familiar a pesar de los años transcurridos.

¾Gabriel, ¿quieres que nos detengamos a reponer fuerzas?

¾Como guste, Alejandro. Apenas nos ha dado tiempo a desayunar ¾dijo confirmando la sugerencia del capitán.

¾No se hable más. Conozco una venta próxima a Puerto Real donde darán buena cuenta de nuestro apetito. Pero… con una condición.

¾¿Una condición?

¾Sí, quiero que a partir de este momento nos dejemos de formalidades y me trates con la familiaridad que creo merecer. Quiero que me trates de tú, Gabriel.

¾Pero, Alejandro, yo no sé si…

¾Ya sé que me ves como alguien bastante mayor que tú, y además con este uniforme debo infundir cierto respeto, pero los dos formamos parte de una gran familia. La segunda generación, si consideramos la primera a la de tus tíos y don Fabián. Además Carmen, mi esposa, es bastante más joven y no me perdonaría no haberte advertido esta circunstancia antes de nuestra llegada.

Aunque un tanto apurado, aceptó la proposición de Alejandro, lo que propició que a partir de ese instante su conversación fuera más fluida y carente de formalismos. En la venta Morrazo disfrutaron de un suculento almuerzo que les sirvió una muchacha morena, de una belleza serena propia de Andalucía, que fue objeto de un comentario del capitán.

¾¿Te has dado cuenta, Gabriel? ¾dijo señalando a la joven con un ligero movimiento de cabeza mientras arqueaba las cejas.

¾Sí que es bonita la muchacha.

¾¿Cómo que bonita? ¡Está que lo rompe! ¾dijo Alejandro con un gesto característico en su rostro¾. Además… ¿Te has dado cuenta de cómo te mira?

¾Vamos, amigo, que yo no he venido aquí a frivolizar ¾respondió azorado.

¾Está bien. Ya veo que no te interesan las mujeres…

¾Tampoco es eso, Alejandro, pero considero que todo tiene su lugar y ocasión, y mis objetivos ahora son otros.

Con estas palabras dejó zanjada la conversación.

Llegaron a Jerez al mediodía, no sin antes haberse detenido en otra venta de la sierra de San Cristóbal de la que le había hablado alguna vez el tío Manuel. Cuando entraron en el camino de acceso a la casa se le aceleró el corazón. Allí estaba, tan coqueta como siempre, hasta le pareció que era más pequeña de lo que recordaba. Entonces comprendió que era él quien había crecido. El coche se detuvo frente a la entrada principal y se bajaron al tiempo que se abría la puerta de la casa y salían dos chiquillos requiriendo la atención de su padre. Tras ellos apareció la figura de una distinguida mujer a la que rápidamente identificó como Carmencita, la hija de los González. Se acercó a ella y le besó la mano.

¾¡Bienvenido a tu casa, Gabriel! ¾dijo la joven dama mientras le estrechaba en sus brazos.

¾¡Estoy encantado, Carmen! Son tantos los recuerdos… ¾respondió a la vez que observaba su rostro.

Debía contar unos veintisiete o veintiocho años, pero aparentaba más. Era atractiva, de un cutis delicado y unos labios carnosos que resaltaban en el conjunto de su cara. Su talle se mantenía esbelto a pesar de los dos embarazos, pero no fue eso lo que llamó la atención de Gabriel. Sus bonitos ojos negros estaban apagados y su gesto era triste, pese al exquisito esfuerzo que sin duda estaba realizando. De largo se podía adivinar que aquella mujer no era feliz. Pensó cómo alguien que lo tiene prácticamente todo puede sentirse desgraciada.

En un momento que sus miradas se encontraron, apreció el dolor que transmitía requiriendo ayuda o simplemente comprensión. Probablemente no contaba con un confidente en quien descargar todo ese peso que le apagaba la vida y que Gabriel empezaba a sospechar quien era el responsable.

¾¿A mí no vas a decirme nada? ¾sonó una voz a su espalda.

¾¡Martina! ¾dijo antes de darse la vuelta.

¾¡Cómo has crecido, Gabriel! Ya eres todo un hombre…

¾¡Querida Martina, qué alegría! Cuando me dijo el capitán que vendríamos a esta casa, mi primer pensamiento fue para ti ¾le confesó mientras le daba un gran abrazo.

Martina debía rondar los veinticinco años. También había cambiado mucho. Ahora era más mujer, aunque guardaba el encanto de siempre y esa sonrisa pícara que tanto le gustaba.

¾¡Martina, acompaña a Gabriel a su habitación! Tal vez quiera cambiarse de ropa antes del almuerzo ¾ordenó Alejandro en un tono marcadamente marcial.

¾Sí, gracias. Quisiera asearme un poco.

¾Acompáñame, Gabriel. Seguro que te sorprendes.

¾El almuerzo será a las dos y vendrán mis padres ¾comentó Carmen esbozando algo parecido a una sonrisa.

¾Seré puntual. Me encantará darles un abrazo.

Martina le condujo a su habitación, la misma que había ocupado en su niñez. Al entrar comprobó que habían subido sus dos baúles. La estancia permanecía igual, como si el tiempo se hubiera detenido.

¾¿Qué te parece, Gabriel?

¾¡Increíble! Todo permanece como el día que partimos, pero no solo esta habitación. Le ocurre lo mismo al resto de la casa.

¾En parte se debe a que los señores no han querido cambiar nada.

¾¿Lo dices con un tono recriminatorio?

¾No sé… Es como si vivieran en una continua provisionalidad. No es un verdadero hogar. Hay días en que todavía me parece oír a la señora Margareth en el salón o a ti, Gabriel, bajar corriendo las escaleras desde el piso superior. La señora vive un constante estado de tristeza y el señor… ¾Martina de pronto calló.

¾¿Qué le ocurre al señor? Vamos, continúa…

¾El señor se pasa mucho tiempo fuera, y además… No la respeta.

¾Algo así me había parecido. He visto a Carmencita muy desmejorada.

¾No es feliz. Esa es la verdad.

¾¿Y tú, Martina?

¾A mí me va bien. Desde vuestra partida estoy al frente de la casa, y cuento con la ayuda de mi esposo.

¾¡No me digas que te has casado!

¾¡Hace un año! ¾contestó mientras se sonrojaba.

¾Y dime ¿quién es el afortunado? ¿Le conozco?

¾Se llama Andrés, y era criado en casa de los señores González, igual que sus padres. Ahora trabaja aquí, en la casa. La verdad es que el muchacho ha sabido enamorarme. Es una buena persona y le quiero mucho.

¾Me alegro por ti. Te mereces lo mejor.

¾Pero dime… ¿Cómo están la señora Margareth y don Manuel?

¾¡Estupendamente! Mi tía ya es toda una porteña, pasa mucho tiempo en el club hípico montando. ¡Ya sabes cómo le gustan los caballos! El tío Manuel siempre ocupado con sus negocios, de vez en cuando algún viaje, pero siempre con su vida metódica y ordenada.

Las palabras de Martina acerca de Carmen y Alejandro le dieron qué pensar y la opinión que se estaba formando del capitán dejaba bastante que desear.

Minutos antes de la hora convenida bajó al salón. Don Fabián y doña Beatriz aguardaban sentados en el sofá, en compañía de su hija, en animada conversación, mientras Alejandro, de pie, servía unas copas de jerez. Entró en la estancia y se dirigió hacia ellos, que de inmediato se incorporaron.

¾¡Gabriel, qué barbaridad! ¡Cómo has crecido! ¾dijo doña Beatriz con evidente cara de asombro.

Se acercó a ella y le besó la mano a la vez que ella le abrazaba y besaba con elocuentes muestras de cariño.

¾Me alegro mucho de volver a verles. Les traigo todo el cariño de mis tíos.

Ahora era don Fabián el que le estrechaba con una fuerza tan desmesurada que le sorprendió.

¾Te has convertido en todo un caballerito, Gabriel. Además, sé de buena tinta que eres un muchacho cabal y buen estudiante.

¾No soy yo el que debe presumir de tal cosa, pero me gusta estudiar y estoy muy ilusionado por conseguir mi licenciatura en Sevilla.

¾¡Cómo pasa el tiempo! Parece que fue ayer cuando fuimos a despediros al barco de Cádiz, y ya han pasado nada menos que ocho años ¾comentó don Fabián con nostalgia.

¾¡Ocho años más viejos! ¾dijo su esposa con ese acento que tan bien sabía manejar.

¾Nada de eso. Están ustedes igual que cuando partimos.

¾¿Qué les parece si dejamos de tirarnos flores y brindamos por nuestro invitado? ¾intercedió Alejandro.

¾No, Alejandro, no es nuestro invitado. Brindemos porque no todos los días llega un pariente de América ¾dijo don Fabián con la emoción contenida, brindis al que se unieron los demás con vivas y aplausos.

Tras el almuerzo, la sobremesa prosiguió casi toda la tarde. Gabriel fue objeto de un completo interrogatorio por parte de sus anfitriones, que no le molestó lo más mínimo, pues entendía sus ganas de saber acerca de su vida y la de sus tíos en Buenos Aires. También se habló de la pronta partida de Alejandro hacia un nuevo destino en Madrid, donde había sido llamado por el propio general Blaser, ministro de la Guerra. Alejandro, tratando de restar importancia a esta llamada, comentó que el ministro era amigo personal de su tío Alfredo, también general. Don Fabián apuntó que era una oportunidad que no podía dejar escapar. Sin duda sería importante para su futura carrera. Gabriel observó que doña Beatriz no hacía ningún comentario. Algo insólito, pues siempre daba su opinión sobre todo lo que se decía y decidió abstenerse también de comentar. Carmencita permanecía callada y fue su padre quien rompió el silencio.

¾¡Parece que ha pasado un ángel! ¡Ya verás, hija mía, cuando alternes con la mejor sociedad de la capital…!

¾De momento no, papá. Alejandro se irá solo ¾confirmó Carmen con su tristeza habitual.

¾¡Será mejor así, suegro! Primero debo consolidarme en la capital y, más tarde, ya habrá tiempo para que viajen Carmen y los niños.

Gabriel pudo comprobar cómo doña Beatriz se removía en su asiento mordiéndose la lengua, mientras Carmen se levantaba rogándoles que la disculparan. En una hábil maniobra, Alejandro invitó a los comensales a dirigirse al salón donde se había servido el café. Gabriel pidió disculpas, pues debía acudir al escusado, y subió a la planta superior. Se encontraba frente a la puerta de su dormitorio cuando unos sollozos llamaron su atención. Se acercó hasta el lugar de donde provenían, tras una puerta cerrada al fondo del pasillo. Acercó el oído y distinguió que aquel lastimero llanto era de Carmen. Preso por la congoja que le provocaba esta situación, cometió la imprudencia de llamar a la puerta.

¾Carmen, soy yo, Gabriel. ¿Puedo hacer algo por ti?

Pasados unos segundos se abrió la puerta, dejando un hueco por donde se introdujo. Carmen le abrazó y continuó llorando sobre su hombro.

¾Comprendo que estés triste ante la inminente marcha de tu marido ¾dijo intentando consolarla.

¾No es tan sencillo, Gabriel, y no estoy triste por eso.

¾En ese caso ¿qué te ocurre? ¾le dijo mientras le cogía las manos.

¾¡Alejandro me engaña, es un canalla! ¾respondió con rabia.

¾Pero ¡Carmen! ¿Por qué dices eso?

¾¡Es un mujeriego! Me engaña con la primera que se cruza en su camino. ¡Estoy harta! Alguna hasta ha tenido la desfachatez de venir a buscarlo aquí, a casa. Él aprovecha cualquier excusa para ausentarse, y estoy segura de que ahora, con su traslado a Madrid, seguirá haciendo de las suyas. Además bebe en demasía. Muchos días llega ebrio a altas horas de la madrugada. ¡Ya no aguanto más!

¾¿Tus padres saben algo?

¾Sí, aunque callan. Mi padre, que es un hombre justo, tiene un pañuelo ante los ojos que le impide ver, o no quiere ver. Él siempre tuvo un buen concepto de Alejandro. En cambio mi madre está enterada de todo. Ella es mi única confidente.

¾Me he fijado en su actitud. Tienes suerte de poder contar con ella.

¾Ya lo sé, pero no estoy dispuesta a continuar así.

¾Carmen, puedes contar conmigo para lo que quieras.

¾Gracias, Gabriel. Será mejor que bajemos de nuevo al salón.

A la mañana siguiente se despertó temprano, algo infrecuente en él cuando no tenía menesteres. Debía acudir a casa de los González, pero no antes del mediodía. Mientras bajaba las escaleras desde la primera planta, observó a Martina, que quitaba el polvo de los muebles, una imagen que le resultaba muy familiar.

¾¡Buenos días, Martina!

¾¡Vaya! Parece que has cambiado tus costumbres y ya no eres aquel niño remolón al que tanto le costaba dejar la cama.

Los dos rieron, recordando algunas anécdotas. Gabriel le confesó que le seguía costando madrugar y aquello se debía sin duda al cambio de aires.

¾No creas que eres el primero en levantarte. Los señores ya hace un buen rato que amanecieron.

¾¿Dónde se encuentran?

¾Don Alejandro partió con urgencia hacia Jerez. Un correo del acuartelamiento ha venido en su busca.

¾¿Y Carmen?

¾La señora está en el jardín. Te aguarda para desayunar.

¾¡Pues no la hagamos esperar!

Salió al jardín y allí se encontraba Carmen, inclinada junto a unos rosales que ya comenzaban a despuntar. Gabriel se iba acercando a ella cuando la gravilla que abundaba en el suelo le delató advirtiéndola de su presencia.

¾¡Buenos días, Gabriel!

¾Buenos días, Carmen. Lamento haberte hecho esperar, pero desconocía vuestras costumbres.

¾No creas, tampoco solemos madrugar tanto. Alejandro sí. Él acostumbra a ir siempre muy temprano a su regimiento. Por ese motivo nunca desayunamos juntos. Hoy ha sido distinto. Han venido a buscarle casi de madrugada. Algo se está barruntando...

¾Entonces... ¿Sueles desayunar sola?

¾Casi siempre, ese es mi sino.

¾En ese caso me complacerá acompañarte el tiempo que permanezca en la casa.

¾¡Vamos entonces! ¡Martina, ya puedes traer el café!

¾Al instante, señora ¾respondió Martina, que había estado presente durante la conversación.

Disfrutaron de una agradable mañana. El sol comenzaba a calentar pese a estar solo a principios de marzo, mas la primavera se anunciaba imparable. Carmen se volvió a sincerar con Gabriel. Le habló de sus primeros años de matrimonio, cuando todo parecía indicar que la felicidad nunca abandonaría sus vidas. Hasta el tercer aniversario de su boda no llegó al mundo el primero de sus hijos, Gerardo. Lo que debería haber sido la guinda que corona el pastel, tuvo su efecto contrario. La dedicación de Carmen a su hijo recién nacido provocó celos en Alejandro, que empezó a beber más de la cuenta. Comenzaron las primeras salidas de tono y los reproches. Las ausencias de él cada vez eran más frecuentes y prolongadas. Carmen pretendió volver a ganarlo quedándose nuevamente encinta. ¡Qué locura! De nada sirvió el sacrificio. Candela llegó al mundo cuando sus padres vivían el momento más crítico de su matrimonio, pues Alejandro solía frecuentar casas de dudosa reputación y había contraído una enfermedad venérea. Carmen le confesó que desde entonces no compartían lecho y su matrimonio era solo de apariencia. De eso hacía ya más de tres años.

 

 

LA MELODÍA DEL DÍA

HOY 8 DE OCTUBRE DE 2017 

SILVIO RODRIGUEZ: "MI UNICORNIO AZUL"

LA CASA DE LA GOBERNAORA Y ALBOREA, ESTÁN DISPONIBLES PARA TODOS LOS AMIGOS DE AVILÉS EN LA BIBLIOTECA PÚBLICA "BANCES CANDAMO" EN LA PLAZA DOMINGO ALVAREZ ACEBAL Nº 2

EL REALISMO LITERARIO EN EL SIGLO XIX

EL REALISMO.docx
Documento Microsoft Word [84.3 KB]

UNA TABERNA PRÓXIMA A LA UNIVERSIDAD "LA TABERNA DE CARMEN, LA PORTUGUESA"

La Taberna de Carmen, La Portuguesa
UNA TABERNA PRÓXIMA A LA UNIVERSIDAD.doc[...]
Documento Microsoft Word [11.1 KB]
El Barrio de Triana en 1854
Aquella mañana tomé un coche de caballos[...]
Documento Microsoft Word [11.4 KB]

SINOPSIS DE ALBOREA

Sevilla, 1854. Gabriel Mexía regresa de Buenos Aires con el fin de alcanzar su licenciatura en Historia, pese a las reticencias de tía Maggie, su principal referente, que seguía afirmando que los estudios legales tendrían una aportación más solvente para su futuro. En su nueva vida como adulto Gabriel tiene ante si todo un mundo por descubrir; una ciudad luminosa, vibrante y llena de sorpresas, que acoge a la Corte Chica de los duques de Montpensier, verdadero nido de intrigas  y refugio de arribistas sin escrúpulos. De la mano del catedrático Horner, el joven Mexía trabará contacto con Bertha, descendiente del clérigo Escóiquiz, celoso guardián de unos documentos que contienen el último secreto de confesión de María Luisa de Parma, reina consorte de Carlos IV. Juntos se verán sumidos en una trama capaz de poner en peligro el futuro de la monarquía en España, además de sus propias vidas.

Alborea continúa la saga iniciada por La Casa de la Gobernaora, retomando a algunos de sus personajes y escenarios, al mismo tiempo que supone un salto generacional y un paso adelante en la narración. Han pasado algunos años. El mundo por el que se mueve Gabriel ha cambiado. Ahora es más maduro, más turbulento, más sensual y también un poco más oscuro. Sus personajes mantienen los mismos valores, los mismos ideales y el mismo espíritu de lucha. Carlos E. Martos Sánchez da con este libro un salto cualitativo en la reafirmación de su obra, que tiene en el respeto al lector una de sus principales máximas. 

HOY HA AMANECIDO DISTINTO. LA ALBOREA CON SUS PRIMEROS RAYOS DE LUZ SE HA EXPANDIDO POR EL UNIVERSO. CON EL APOYO DE TODOS HA NACIDO ALBOREA LA NUEVA NOVELA DE LA SAGA DE LA GOBERNAORA.

Para ver la portada pulsa en el PDF

ALBOREA DEFINITA.pdf
Documento Adobe Acrobat [44.8 MB]

El lanzamiento de ALBOREA, mi nueva novela es un gran motivo de satisfacción. Si echo la vista atrás, han sido algo más de dos años de sentimientos encontrados, de búsqueda, de desvelos, de incertidumbre. En definitiva de vida. Con sus buenos momento, los mejores, y otros amargos como la hiel. ¿Cuánto de sí mismo deja el autor en el proceso? Puedo asegurar que mucho. Como sabéis este es mi segundo proyecto, como a mí me gusta llamarlo, mi segunda novela.

Esta vez he estado asesorado por los mejores, aunque hay una persona que destaca y ella sabe quién es. Ahora que ALBOREA ha visto la luz, le deseo larga vida y que cuente con la comprensión y el cariño de todos vosotros, los lectores, que sois el objeto de esta dedicación.

Por mi parte os puedo asegurar que lo he dado todo para lograrlo. ALBOREA, sale al mundo limpia y muy cuidada para que podáis disfrutar entre sus páginas.

Gracias a todos.

SEVILLA 1854

Portada Alborea portada.pdf
Documento Adobe Acrobat [30.7 MB]

SI QUIERES DISFRUTAR DE UNA NOVELA ELEGANTE Y CUIDADA HASTA EN SUS MÁS MÍNIMOS DETALLES. MEDIDA CON LA DOSIS NECESARIA PARA QUE ESTIMULE EN EL LECTOR LAS EMOCIONES QUE SUFREN O GOZAN SUS PROTAGONISTAS. AVENTURA, PASIÓN, VALORES... TODO ELLO DENTRO DE UN MARCO HISTÓRICO Y ESPECULATIVO DE INTRIGAS PALACIEGAS Y LUCHAS POR EL PODER. ALBOREA, ES UNA NOVELA REALISTA, COSTUMBRISTA, ESTÁ CARGADA DE SUEÑOS, DE NOSTALGIA, DE ANSISAS DE VIVIR. DESCUBRE NUEVAS SENSACIONES DESDE LA PERSPECTIVA DE SU JOVEN PROTAGONISTA GABRIEL MEXÍA. ESTÁ AMBIENTADA EN SEVILLA EN 1854, UN AÑO DE REVOLUCIÓN Y EPIDEMIA. TAMBIÉN DE FIESTA Y RECOGIMIENTO, PERO SOBRE TODO DE INICIACIÓN. ALBOREA ES UNA GRAN HISTORIA DE AMOR. SUS INCURSIONES EN JEREZ O EL PUERTO DE SANTA MARÍA, LA ACERCAN A SU PREDECESORA LA CASA DE LA GOBERNAORA.

INTERESANTE ARTÍCULO PUBLICADO EN LA SECCIÓN CULTURAL DEL DIARIO EL CONFIDENCIAL.

INDUSTRIA EDITORIAL Y LITERARIA NO VAN DE LA MANO.

INDUSTRIA EDITORIAL Y LITERARIA NO VAN D[...]
Documento Microsoft Word [20.8 KB]

YA TENEMOS PORTADA

El museo Thyssen de Málaga nos acaba de comunicar que tenemos autorización para utilizar como portada de la novela Alborea la pintura titulada La Reyerta (1850) de Manuel Cabral Aguado Bejarano, que se encuentra expuesta en una de sus salas.

Manuel Cabral Aguado Bejarano

La reyerta, 1850

Óleo sobre lienzo, 60 x 74,5 cm

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo gratuito al Museo Carmen Thyssen Málaga

APROXIMACIÓN ENTRE PINTURA Y NARRATIVA EN EL COSTUMBRISMO ANDALUZ DEL SIGLO XIX.

 

María Pilar DE LA PEÑA GÓMEZ

Dialnet-AproximacionEntrePinturaYNarrati[...]
Documento Adobe Acrobat [1.1 MB]

MUSEO THYSSEN DE MÁLAGA

El Museo está dedicado a la conservación[...]
Documento Microsoft Word [11.3 KB]

Alborea, la nueva novela de la saga de La Gobernaora, se encuentra en fase de maquetación e ilustración. Ayer mantuve una agradable reunión con los amigos de TELOSEDITAMOS, artífices de este milagro, dejando clarificados los próximos pasos hasta su publicación que será muy pronto y  lo anunciaremos debidamente. ¿Objetivo? Que se pueda llevar Alborea de vacaciones y pueda disfrutar en sus momentos de ocio con una novela realista que le aseguro que no le va a defraudar. Aventura, romanticismo, sexo, emociones, valores arraigados en sus personajes, todo bajo un fondo histórico característico de la saga.

EL REALISMO LITERARIO

         Benito Pérez Galdós                 Leopoldo Alas "Clarín"

El realismo literario
EL REALISMO.docx
Documento Microsoft Word [12.0 KB]

 

BONA DIADA DE SANT JORDI 2017

El 23 de abril, un año más, es sinónimo de encuentro. El día que autores y lectores se funden en un mágico mundo de realidades comunes. Letras ordenadas en millones de combinaciones afines a cada cual. Creadores de prodigiosas crónicas ávidos a entregar su más preciada joya a unas manos trémulas y expectantes. Sant Jordi, es también sinónimo de bullicio, de roce y foto, de búsqueda alocada entre paradas callejeras.

¡Disfrutad de la Diada!

¡Lo que yo daría por estar ahí!

¡Perdeos por entre los puestos!

No hay nada más hermoso que esa mirada intensa entre el lector y el artífice de aquella trama que te hizo sentir en libertad, o simplemente te hizo sentir emociones nuevas.

Que el aroma de las rosas te embriague, y en la exaltación del instante pleno, te sientas transportado a un mundo mucho mejor.

 

FELIZ DÍA DEL LIBRO

 

REUNIÓN QUE MANTUVO ESCOIQUIZ CON EL EMPERADOR NAPOLEÓN BONAPARTE  EN BAYONA EN MAYO DE 1808.

TODA LA ENTREVISTA CON NAPOLEÓN. 18 PÁGINAS
ESCOIQUIZ.docx
Documento Microsoft Word [39.9 KB]

LA HORROROSA HISTORIA DE FRAY JUAN DE ALMARAZ.

La horrorosa historia de Fray Juan de Almaraz
La horrorosa historia de Fray Juan de Al[...]
Documento Microsoft Word [19.7 KB]

LAS FIESTAS DE PRIMAVERA DE 1854 EN SEVILLA (4ª PARTE)

LA FERIA DE ABRIL

LAS FIESTAS DE PRIMAVERA DE 1854 EN SEVILLA (3ª PARTE)

LA FERIA DE ABRIL

 

Un nuevo evento popular captaba la atenc[...]
Documento Microsoft Word [11.9 KB]
Las Fiestas de Primavera en 1854 en Sevilla (2ª Parte) La Semana Santa
Acompañé a tía Asun a la tradicional vis[...]
Documento Microsoft Word [12.0 KB]

LAS FIESTAS DE PRIMAVERA EN 1854 EN SEVILLA (2ª PARTE)

SEMANA SANTA

LAS FIESTAS DE PRIMAVERA DE 1854 EN SEVILLA (1ª PARTE)   

SEMANA SANTA

Las Fiestas de Primavera de 1854 en Sevilla (1ª Parte)
La singularidad de Sevilla se manifestab[...]
Documento Microsoft Word [12.7 KB]

LA EPIDEMIA DE CÓLERA DE SEVILLA EN 1854.

La epidemia de cólera de Sevilla de 1854
Ante la gravedad de la situación.docx
Documento Microsoft Word [10.3 KB]

EL TRIUNFO DE LA VICALVARADA    PRIMER GOBIERNO LIBERAL DE ISABEL II.

Ese mismo día.docx
Documento Microsoft Word [11.6 KB]

El General Leopoldo O´Donnell

LA VICALVARADA  28/06/1854

La Vicalvarada 28 de junio de 1854
El 28 de junio de 1854 tuvo lugar un lev[...]
Documento Microsoft Word [11.3 KB]

EL ROMANCE DE MANUEL GODOY Y LA REINA Mª LUISA DE PARMA.

ASÍ COMENZÓ EL ROMANCE ENTRE MANUEL GODOY Y LA REINA MARÍA LUISA DE PARMA.
Tres meses antes de la muerte de Carlos [...]
Documento Microsoft Word [10.5 KB]

LA CONSPIRACIÓN DEL ESCORIAL

La Conspiración de El Escorial
A finales de octubre de 1807.docx
Documento Microsoft Word [10.4 KB]

EL TRANSPORTE EN EL SIGLO XIX

El transporte en el siglo XIX y los bandoleros de Andalucía
El camino a Sevilla se iba a poco más de[...]
Documento Microsoft Word [11.4 KB]

ESTE ES EL DOCUMENTO DE FRAY JUAN DE ALMARAZ, CLAVE EN EL DESARROLLO DE "ALBOREA".

"JURO IMBERBUM SACERDOTIS"
Doc1.docx
Documento Microsoft Word [475.0 KB]

EL TRABAJO REALIZADO POR GABRIEL SOBRE LOS SUCESOS DE BAYONA.

LOS SUCESOS DE BAYONA Y LA POLÉMICA SUCE[...]
Documento Microsoft Word [24.1 KB]

¿QUE ES LA ALBOREA?

La Alboreá es un palo flamenco generalmente utilizado por el pueblo gitano para sus ceremonias nupciales. 

El significado de Alborea como título de esta novela hace referencia a la amanecida, a las primeras luces del día. ALBOREA

Hasta que tengamos nueva editorial si estás interesado en adquirir algún ejemplar de la novela "La Casa de la Gobernaora" debes dirigirte al siguiente correo: carlosmartossanchez@yahoo.es 

Dispongo de algunos ejemplares que enviaré dedicados y sin gastos de envío. El precio de venta es de 18 euros. (10-10-2016)

RESCISIÓN DE CONTRATO CON CHIADO EDITORIAL. 

Del mismo modo que hace aproximadamente un año anuncié con enormes expectativas, sobre todo en lo referente a la distribución de la novela, mi acuerdo con la editorial portuguesa Chiado Editorial para la edición de la novela, hoy me veo en la obligación de comunicar a todos aquellos que estén interesados en el mundo de La Casa de la Gobernaora, que de común acuerdo hemos llegado a la conclusión de rescindir el contrato que nos unia. El motivo ha sido la falta de entendimiento y el incumplimiento por parte de la editora de diferentes puntos acordados antes de la firma del contrato. (10-10-2016)

CÁDIZ
Foto del día de la presentación en Madrid

Entrevista publicada en el blog de Góngora Correcciones el 14 de Diciembre de 2015. 

 

 

       link: http://blog.gongoracorrecciones.com/?p=673

VÍDEO PRESENTACIÓN DE LA NOVELA  EL DÍA 4 DE NOVIEMBRE DE 2015 EN  CENTRO DE LITERATURA APLICADA "FUNCIÓN LENGUAJE" DE MADRID.

ROTUNDO ÉXITO EN LA PRESENTACIÓN DE LA NOVELA  "LA CASA DE LA GOBERNAORA"

Anoche en el Centro de Literatura Aplicada "Función Lenguaje", tuvo lugar la presentación de la novela "La Casa de la Gobernaora". El acto contó con numeroso público, y pasamos una velada realmente agradable. A lo largo del día publicaremos fotos y vídeos de este evento, que ya podemos calificar de rotundo éxito tanto para la novela como para su autor. La nueva andadura de La Casa de la Gobernaora, comienza con excelentes espectativas. (5-11-2015)

IMÁGENES DE LA PRESENTACIÓN:

 La Casa de la Gobernaora

Carlos E. Martos Sánchez

 

 

 

 

Buenos Aires 1861


Algo iba a cambiar en la vida del joven Gabriel Mexía al conocer la súbita muerte de su tío Manuel de Medina, un acaudalado hombre de negocios en extrañas circunstancias. La decisiva actuación del comisario Balbuena  le llevará a iniciar una investigación que conmocionará a los habitantes de la ciudad porteña.

 

Jerez de la Frontera (Cádiz, 1846)

 

Manuel de Medina y Margareth O´Neal, protagonistas en otro lugar y en otro tiempo, de una romántica historia llena de sensualidad y emociones.
Manuel acaba de llegar a España procedente de Buenos Aires. Su intención es comprar una mansión acorde a su posición en la zona de Cádiz. Un viejo amigo, Fabián González, le invita a su casa, pues va a celebrarse la boda de su hija. Allí en una recepción conoce a los amigos de su anfitrión donde destaca una mujer alta de pelo rojo y extraordinaria belleza.
 

Imagen de Cádiz

ACABAMOS DE RECIBIR NUEVOS DATOS :

 

439 DESCARGAS DE E-BOOK EN LAS DIFERENTES PLATAFORMAS.

Maggie O´Neil

LA CASA DE LA GOBERNAORA                                                                         ALBOREA                                   

SI QUIERES ALGUNA DE ESTAS NOVELAS PERSONALIZADA CON LA DEDICATORIA DEL AUTOR, TENDRÉ MUCHO GUSTO EN ENVIARTELA. PARA ELLO SOLICÍTALA A TRAVÉS DEL SIGUIENTE MAIL:

carlosmartossanchez@yahoo.es

Gabriel Mexía